Las tensiones cotidianas y los malos hábitos de postura o movimiento nos empujan a una respiración superficial, breve y despareja. Un ejercicio para una respiración más amplia y plena en pocos minutos.
Imagine que es de noche y está solo/a en su casa. De repente, en la oscuridad, escucha en las inmediaciones un ruido inesperado. ¿Cuál es la primera reacción del cuerpo?
Un poco de observación nos muestra cuántas tensiones acumulamos en la mandíbula, los ojos y la lengua y cómo esas tensiones afectan la respiración. Les proponemos un experimento.
Calidad, frecuencia y mecánica de la respiración van de la mano. Antes de empezar un ejercicio, observar la calidad de nuestra respiración nos revela dónde estamos y cuánto más y mejor podemos.
Sentarse en una silla es la mejor forma de comenzar a practicar ejercicios de respiración. Pero para obtener buenos resultados hay varios secretos que considerar.
La simpleza de inspirar y espirar. Una práctica básica de respiración que ayuda a vivir el momento presente con mayor receptividad, claridad y conciencia.
Las tradiciones espirituales y curativas de la humanidad coinciden en que el aliento es la vida y poseen prácticas que enseñan a respirar de manera más fácil y sana, a serenar la mente y expandir la conciencia.