Un poco de observación nos muestra cuántas tensiones acumulamos en la mandíbula, los ojos y la lengua y cómo esas tensiones afectan la respiración. Les proponemos un experimento.
Calidad, frecuencia y mecánica de la respiración van de la mano. Antes de empezar un ejercicio, observar la calidad de nuestra respiración nos revela dónde estamos y cuánto más y mejor podemos.