Instrucciones para la práctica
Presentamos un conjunto de instrucciones para realizar las prácticas, tanto las que aquí compartiremos como las que realizamos en clase. La mayoría de estas prácticas provienen del Qigong (Chi Kung); otras – las menos – son adaptaciones de movimientos de Taiji (Tai Chi). Por lo tanto, tomamos como base las instrucciones generales para la práctica de estas dos disciplinas.
- Utilice ropa suelta y cómoda. Esto es necesario para evitar que la ropa restrinja los movimientos o entorpezca la circulación de sangre o de energía.
- El calzado también deberá ser cómodo, de suela no muy gruesa. Si tiene posibilidades de practicar con los pies descalzos, mejor.
- Realice todos los movimientos en forma lenta, suave y continua.
- No persista en la práctica de ningún movimiento que le resulte incómodo o le provoque molestias o dolor.
- Muévase siempre dentro de su zona de comodidad. La primera vez que practique un movimiento, hágalo sólo hasta el 70 por ciento de sus posibilidades (véase la regla del 70% más abajo) mientras lo observa y comprende. Cuando ya se haya familiarizado con él, incremente poco a poco el rango del movimiento.
- Cuando resulte apropiado, practique de ambos lados.
- Nunca fuerce los movimientos. Hágalos hasta donde le resulte natural, en un nivel que le permita disfrutar de los ejercicios. De esta manera obtendrá mayores beneficios.
- No haga de más, tampoco de menos.
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El diagnóstico de artritis
Preferimos la expresión “personas que han recibido un diagnóstico de artritis”. Puede parecer un rodeo o no llamar a las cosas por su nombre. Sin embargo, creemos que describe mejor lo que sucede.
Una persona hace una consulta médica porque observa o siente una o más molestias: dolores, rigidez, hinchazón, alguna dificultad para moverse. En la medida en que recurre a la medicina, todas esas cosas que siente se convierten en síntomas. Vale aclarar que el síntoma siempre es una referencia subjetiva, es lo que la persona siente y manifiesta.
El médico/a observa esos síntomas y mediante análisis y otros exámenes busca también signos, es decir, datos objetivos y mensurables. Luego lee el conjunto de síntomas y de signos dentro de su paradigma de salud y enfermedad, los interpreta y produce un diagnóstico.
Un diagnóstico, entonces, es una interpretación. Se interpretan síntomas – cosas que la persona que consulta siente – y signos. El médico/a toma y registra todas estas manifestaciones, las relaciona, elabora una síntesis y las interpreta dentro de una determinada forma de comprender el organismo humano y su funcionamiento. A todo aquello que la persona que hizo la consulta siente, le pone nombre, dice de qué se trata: realiza un diagnóstico.
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